Parte fundamental del éxito en cualquier empresa o negocio es la comunicación. La relación entre jefe y empleado puede verse ya de inicio como un espacio en donde uno habla y manda; mientras que el otro calla y escucha. Lo que es un hecho es que los jefes necesitan conocer exactamente lo que está pasando en su oficina: las cosas buenas y las malas.

Se deben establecer límites entre la vida personal y la profesional. Cuando no lo hacemos, nuestro trabajo, nuestra salud y nuestra vida personal sufren. Para ayudarte a evitar conflictos en el trabajo creamos esta lista que incluye seis cosas que nunca deberías decirle a tu jefe:

No contestaré correos electrónicos

Responder los correos electrónicos fuera del horario laboral no es la única área en la que necesita establecer límites. Debe hacer una distinción crítica entre lo que le pertenece a su empleador y lo que te pertenece a ti.

Un estudio realizado por la American Psychological Association descubrió que más del 50% de nosotros revisamos el correo electrónico del trabajo antes y después de las horas de trabajo, durante todo el fin de semana, e incluso cuando estamos enfermos. Peor aún, el 44% verifican su el correo electrónico del trabajo mientras están de  vacaciones, de esta forma jamás podrán descansar adecuadamente 

“Es por mi salud” 

Es difícil saber cuándo establecer límites alrededor de su salud en el trabajo porque el declive es muy gradual. Permitir que el estrés se acumule, perder el sueño entre muchos otros padecimientos, afectará tu salud, sin embargo, la clave es no dejar que las cosas te afecten y se convierta en rutina constante. Piense en lo que debes hacer para mantenerte saludable.

“Afecta a mi familia” 

La mayoría lo hace, ven sus trabajos como un medio para mantener a sus familias. Los  pensamientos recurrentes son: “Necesito ganar más dinero para que mis hijos puedan ir a la universidad sin deudas”. Aunque estos pensamientos tienen buenas intenciones, pueden cargar a su familia con la mayor deuda de todas: la falta de tiempo de calidad.

“Altera tu cordura”

Si bien, para empezar, todos tenemos nuestros propios niveles de esto, no le debe nada a su empleador. Un trabajo que requiere incluso una pequeña parte de su cordura requiere más de lo que le corresponde. Tu cordura es algo que a tu jefe le resulta difícil seguirle la pista. Debe controlarlo por su cuenta y establecer buenos límites para mantenerse saludable. A menudo, es tu vida fuera del trabajo lo que te mantiene sano. Cuando ya has hecho un buen día (o una semana) de trabajo y tu jefe quiere más, lo más productivo que puedes hacer es decir no, luego ve y disfruta de tus amigos y pasatiempos. De esta manera, volverá a trabajar renovado y estresado. Puedes trabajar horas extras, pero es importante decirle al  jefe que cuando tú necesites ausentarse del trabajo esperas su apoyo. 

“Pensé que era mejor no molestarte”

Tu jefe tiene ese cargo por una razón: es un líder y tiene la responsabilidad de apoyar a su gente en la toma de decisiones y de saber todo lo relevante para el negocio, en lo que concierne a su equipo. No debes dudar en avisar o pedir ayuda cuando lo consideres necesario. 

“¿Por qué esa persona fue ascendida y no yo?”

Tu ascenso o aumento de sueldo será acorde a tu desempeño personal en el trabajo. Por esto, es inútil comparar tu carrera con la de tus colegas. En vez de cuestionar a tu jefe sobre el desarrollo profesional de otras personas, ¿qué te parece arreglar una reunión para presentar tus resultados y descubrir en que puedes mejorar?

Los especialistas sugieren que es indispensable abrir el canal de comunicación para establecer buenos límites alrededor de tu trabajo y de tu vida personal. 

 

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