Según datos de la CONDUSEF de 2017, el 17.7% de los adultos en México usa por lo menos un mecanismo de préstamo formal, o aquel que proveen las instituciones financieras bancarias y no bancarias (Sofomes, Sofipos, microfinancieras, etcétera). Un 23.9% recurre a créditos informales con amigos, familiares, casas de empeño o cajas de ahorro.

Esto es preocupante por muchas cuestiones, principalmente por el hecho que, al ser informales, las cajas de ahorro, prestamistas independientes o incluso conocidos personales no están sujetos a regulación. Los bancos, Sofomes y microfinancieras son vigiladas por entidades como el Banco de México, que fija las tasas de interés, y la Comisión Nacional para Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF), que, como su nombre lo indica, protege a los usuarios. Al no tener órganos parecidos que los vigilen, los emisores de créditos informales son libres de cometer arbitrariedades, como:

  • Cobrar tasas de interés injustas
  • Prolongar las estipulaciones de endeudamiento
  • Recurrir a prácticas inseguras de cobranza

¿Por qué 23.9% de los adultos en México están dispuestos a pedir prestado a entidades no reguladas? Para empezar, muchos no tienen otra opción. Prácticamente la mitad de la población económicamente activa (PEE; personas de entre 18 y 70 años) del país no pertenece al sistema financiero formal. La Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2018 realizada por el INEGI reporta que solo 37.3 millones de mexicanos, o 47% de la PEE, tienen una cuenta bancaria. Sin una, un crédito bancario es prácticamente imposible de obtener. 

Respecto a los empleados que sí tienen una cuenta bancaria, son dos las principales razones por las cuales eligen recurrir a un préstamo informal: que con estos organismos no están forzados a someterse a una revisión del buró de crédito, y que obtienen liquidez mucho más rápido que con una institución formal.

Sin embargo, no tener una cuenta bancaria o ser escéptico con las instituciones financieras no debería bastar para que alguien recurra a un prestamista exprés y riesgoso. Algunos tienen la opción de tomar un préstamo de nómina, que correctamente utilizado por el acreedor y éticamente implementado por la empresa puede ser la solución ideal para quien requiera un préstamo. 

Los préstamos de nómina están supervisados por la CONDUSEF y tienen la ventaja de brindarle liquidez inmediata a quien lo solicite. Además, los pagos se descuentan automáticamente del salario del trabajador. Como cualquier préstamo, el acreedor debe tener un claro entendimiento de los intereses y consideraciones generales. Sin embargo, quien tenga la opción de este tipo de préstamo debería considerarlo ampliamente y así evitarse un probable mal sabor de boca con un prestamista informal.


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