Regresa a clases, no a las deudas.

El fin del verano marca un momento casi de tradición para cientos de familias mexicanas: el proceso de preparación para volver a la escuela. Aunque para los niños el regresar a estudiar puede provocar sentimientos variados, lo que invariablemente experimentan los adultos es ansiedad.

Se entiende por qué. Lo que gana la mayoría de los empleados en el país es de 1 a 3 salarios mínimos; es decir, entre $2,220 y $6,600 pesos al mes. Quienes perciben más de 5 salarios mínimos (más de $12,000 al mes) representan apenas al 8.2% de la población. Por otro lado, un estudio que la Profeco realizó en 2018 encontró que el gasto que realiza un padre de familia por niño cada inicio de ciclo escolar es entre los $900 y los $2,600 pesos. Es decir, hay un porcentaje considerable de familias mexicanas para quienes el gasto por hijo cada regreso a clases representa hasta el 95% de su ingreso promedio por mes.

Considerando a este gasto anual le precede otro desembolso importante de dinero -el de las vacaciones de verano, para las cuales el 52% de los mexicanos se endeuda-, no sorprende que el regreso a la escuela coincida con un repunte en préstamos individuales para solventar gastos o liquidar deudas. Aunque esta actividad sea común en el país, no significa que sea la más sana financieramente hablando. Estar viviendo cada año con deudas por temporalidad no tiene beneficio alguno para nuestra salud financiera.

Por eso, vale la pena preguntar y anticiparse: ¿Qué es lo que debe hacerse para no endeudarse al volver al ciclo escolar? Dependiendo de si existen o cómo están estructuradas deudas anteriores, lo mejor es seguir algunas recomendaciones básicas:

  • Anticipar gastos. Como ya se mencionó, el que las vacaciones de verano ocurran justo antes del periodo de regreso a clases puede significar complicaciones para el ahorro. Sin embargo, una buena estrategia es apartar un monto específico antes de iniciar las vacaciones que esté destinado exclusivamente para usarse para el regreso a clases.
  • Reutilizar útiles de años anteriores. Aunque a todo niño le ilusionan las libretas y lápices nuevos que vienen junto con la promesa del regreso a clases, hay ocasiones en que los útiles anteriores aún pueden y deben reutilizarse. Esto no solamente recortará un poco el gasto, sino también el impacto ambiental de cada niño.
  • Apoyarse en aliados financieros. En vez de recurrir a una caja de ahorro no regulada o pedir un préstamo a fiadores, siempre hay alternativas en caso de necesitar un préstamo y no querer ir a una instancia bancaria tradicional. Un aliado puede ser el propio empleador de quien tenga un trabajo formal. Por ejemplo, un préstamo de nómina es un beneficio que ofrecen algunas empresas pero que son poco conocidos por una falta generalizada de información. Preguntar a tu empleado si ofrece uno de estos préstamos puede hacer la diferencia entre endeudarse otra vez con una figura externa o encontrar al mejor aliado financiero posible.
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