Uno de los temas más sensibles con que hoy tiene que lidiar todo departamento de recursos humanos es la diferencia que existe entre generaciones. Quien hoy pertenece a la Generación X -a quienes pertenecen los nacidos entre 1961 y 1979- dista mucho de un miembro de la Generación Millennial. Un Gen-X probablemente está empleado, pasa mucho tiempo transportándose entre su hogar y su trabajo, está comprometido con la organización profesional donde se desempeña y muy probablemente tiene al menos un hijo. Además, a esta generación pertenece la gran mayoría de los directivos, CEOs o gerentes generales del país.

Por su lado, la Generación Millennial -aquella compuesta por quienes nacieron entre 1980 y 1996- es casi un total opuesto. Una encuesta de De Las Heras Demotecnia en 2019 arroja un cuadro muy particular: de todos los millennials encuestados, el 18% trabaja en iniciativa privada, el 11% por su cuenta y el 3% está desempleado. Solo el 12% está casado y un impresionante 62% no quiere laborar en un empleo donde perciba resistencia al cambio o se le exija sólo seguir órdenes. Además, un 53% prefiere un empleo que los haga felices aunque no ganen mucho dinero. Sobra explicar por qué no hay muchos directores ejecutivos millennials todavía.

Es por ello que esta diferencia entre prioridades y estilos de vida es un caldo de cultivo perfecto para problemas dentro de la empresa. La poca tolerancia a las órdenes que tienen los millennials contrasta con la estructura organizacional del Gen X, quien ha visto de primera mano los beneficios que puede recibir de una vida corporativa sin riesgos ni sorpresas. Además, dada la especialización técnica de la que gozan los millennials comparada con la que posee la generación anterior, los roces en el ambiente laboral relacionados con el uso de herramientas digitales de trabajo pueden ser particularmente incómodos. 

Sin embargo, cada empresa tiene entre sus manos una serie de herramientas que puede utilizar para el beneficio individual de sus empleados y el colectivo de su organización. Hay prestaciones laborales, como apoyo al desarrollo profesional o la provisión de un préstamo de nómina, que pueden ser atractivas para empleados en general, sin importar a qué generación pertenezca cada uno. 

Poder disponer de un préstamo de nómina, por ejemplo, es una facilidad que puede representar un gran apoyo tanto para un millennial que busca independizarse, o para un Gen X a quien se le ha presentado una emergencia médica o familiar. Solo es cuestión de saber ofrecerlo y sobrellevarlo.


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