Para muchos, los primeros cinco años de trabajar profesionalmente son clave para hacerse de capital propio. Es en este periodo cuando muchos logran solventar deudas, independizarse financieramente o incluso ahorrar una cantidad considerable para el enganche de una propiedad.


Cuando uno ya está establecido económicamente de este modo, los ingresos que se vayan acumulando a partir de entonces se irán sumando al patrimonio personal. Pero, ¿qué conviene hacer con ellos: invertir o ahorrar?

Para la gran mayoría de los mexicanos, la respuesta parece ser obvia: ahorrar. Según datos de la CONDUSEF, hasta un 60% de la población ahorra, aunque un 43.7% de ellos lo hace de manera informal -en tandas, con préstamos familiares, o literalmente debajo del colchón. La certeza de tener dinero en efectivo o fuera de instituciones bancarias tradicionales es lo que
perpetúa esta situación. Ahorrar no está mal. Siempre hay que estar prevenidos, y más en un país donde las crisis económicas sorprenden con más frecuencia que en otros. Pero no explorar otras alternativas de administración de los ingresos puede ser una gran oportunidad dejada de
lado.

Invertir, por ejemplo, es una gran manera de aprovechar el capital. En México sólo 35 de cada 10,000 personas invierte en la Bolsa de Valores, a diferencia de otros países como EE.UU., donde 60 de cada 100 lo hacen, según datos del diario El Economista.

En las mejores circunstancias, el rendimiento de una inversión en Bolsa puede llegar a ser hasta tres veces mayor de una inversión en banco. Las ventajas de invertir de este modo dependen, por supuesto, de un buen entendimiento del mercado y un plan de inversión bien hecho. Lo mismo pasa con otros instrumentos de inversión, como acciones, bonos, CETES, etcétera.

Una vez que se haya delimitado bien la estrategia de inversión –y tomado en cuenta que es una actividad de paciencia y decisión–, cualquier oportunidad puede ser buena para buscar mejores rendimientos. Cuando ya no hay deudas que cubrir, aprovechar el aguinaldo, algún trabajo adicional o incluso un préstamo de nómina para invertir puede ser una gran decisión para el futuro; arriesgada, tal vez, pero como se dice en este país, quien no se arriesga no gana.

>