Prepárate para el Buen Fin y ten un mejor fin de año

La iniciativa del Buen Fin está por cumplir su octavo aniversario, pues ha resultado ser una gran manera de incentivar el consumo y arrancar la última temporada de compras del año. Sin embargo, es probable que haya quienes al día de hoy sigan pagando algo que compraron a crédito en aquel primer Buen Fin de 2011.

Uno de los principales atractivos del Buen Fin es precisamente su variedad de descuentos y productos en descuento. La iniciativa, promovida por el Gobierno de México y el sector privado, sin duda es una gran oportunidad para adquirir los regalos navideños o artículos que exigen una decisión de compra más planeada, como una televisión de plasma o un auto.

Pero las facilidades de compra que aparecen durante este fin de semana no siempre suelen ser tan “fáciles”. Para evitar endeudarse, es clave tomar lo siguiente en cuenta:

Planear las compras. Esto es de particular importancia ya que inmediatamente después del Buen Fin llega la temporada decembrina, la cual trae consigo muchos gastos. Aún cuando algunas empresas adelanten el pago del aguinaldo a sus empleados para que coincida con el Buen Fin, el disponer de más dinero no significa que haya que gastarlo. Una buena estrategia es apartar un monto específico que esté destinado exclusivamente para usarse para gastos de fin de año antes de ver las ofertas del Buen Fin
Identificar las buenas y malas promociones. Una televisión de plasma con 60% de descuento es una buena oferta, pero adquirirla en 24 mensualidades no lo es tanto. Hacerse de una deuda tan larga por un producto que no es indispensable no vale la pena. El problema de pagar algo en tantas mensualidades es que es más fácil que un pago se olvide o se retrase, lo cual implica la imposición de intereses que con frecuencia terminan siendo una deuda impagable que probablemente inició con $2,000 pesos.
Apoyarse en aliados financieros. Si el Buen Fin presenta una oportunidad realmente buena y no se dispone del dinero para aprovecharla, siempre hay alternativas en caso de necesitar un préstamo y no querer ir a una instancia bancaria tradicional. Un aliado puede ser el propio empleador de quien tenga un trabajo formal. Por ejemplo, un préstamo de nómina es un beneficio que ofrecen algunas empresas pero que son poco conocidos por una falta generalizada de información. Preguntar a tu empleado si ofrece uno de estos préstamos puede hacer la diferencia entre endeudarse otra vez con una figura externa o encontrar al mejor aliado financiero posible para aprovechar el Buen Fin.

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