Pocos meses en el año parecen ser tan complicados como enero. La resaca del maratón Guadalupe-Reyes, el regreso a clases, los regalos de Navidad y las reuniones que a veces se extienden hasta principios de febrero no son nada amigables con el bolsillo. Sin embargo, estar quebrado a principio de año no es una maldición, sino una situación plenamente evitable –siempre y cuando se tomen decisiones oportunas. 

Algunas de ellas deben tomarse mucho antes de que el año termine; antes, incluso, de que dé inicio la temporada decembrina. Siempre con la idea de entrenar la mentalidad financiera a un largo plazo, lo ideal sería considerar los gastos de temporada con bastante antelación. Un buen recordatorio para hacerlo es cuando las tiendas departamentales o supermercados comienzan a vender mercancía de Navidad, habiendo lugares que lo hacen incluso desde mediados de septiembre. Pareciera una exageración, pero en la práctica resulta muy útil ya que permite evitar situaciones que afectan de manera negativa a las finanzas personales:

  1. Gastos de último minuto. Pocas cosas son tan frustrantes como realizar las compras navideñas un par de días antes del 25 de diciembre. Las filas interminables y la gran cantidad de gente hacen a cualquiera mucho más propenso a pagar un mayor precio con tal de salirse del centro del comercial. Hacer las compras con anticipación, idealmente desde octubre o noviembre durante el Buen Fin, evita esta incómoda situación. 
  2. Estrés financiero. Si la mala planeación financiera lleva a situaciones complicadas a inicio de año, lo único que una persona tendría como consecuencia sería un cuadro de estrés financiero, manifestado por dolencias y aflicciones físicas. Nada peor para iniciar cualquier año que esta situación. Por ello, la planeación es clave. 
  3. Préstamos no regulados. Cuando el dinero ahorrado para fin de año se termina sorpresivamente a principios de diciembre, muchas personas recurren a un préstamo para solventar lo que resta del mes y las primeras semanas del año. Desafortunadamente, una de las opciones más populares en estos casos es la de prestamistas no regulados, que ponen al cliente en una situación mucho más vulnerable que si fuera un prestamista bancario o de otro tipo regulado. Si está la necesidad de solicitar un préstamo, el primer paso es ir con la empresa en la que uno labora para solicitar información sobre préstamos de nómina, los cuales suelen ser grandes aliados para empleados.
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