Si se tuvieran que describir las características financieras básicas de cualquier mexicano, probablemente serían las siguientes: gana poco más de $6,200 al mes y no tiene algún mecanismo de ahorro formal. 

Varios estudios del INEGI nos permiten esta llegar a esa suposición. Por un lado, la Encuesta Nacional de Capacitación y Empleo (ENOE) reportó en 2018 que 67 de cada 100 mexicanos gana entre $3,080 y $15,429 pesos al mes. Por otro, solo el 15% de los mexicanos ahorra de manera formal, ya sea en un banco o una caja de ahorro según la Encuesta Nacional de Educación Financiera (ENIF) en 2018.

Estas cifras no serían motivo de preocupación si no se tomara en cuenta el costo de vida que tiene el país: la encuesta del ENOE muestra que una familia destina $13,529 pesos al mes a mantener un hogar, y que el 45% de su presupuesto se va en gastos de vestimenta, colegiaturas y salud. En este sentido, aún cuando 6 de cada 10 mexicanos están afiliados al IMSS y utilizan sus servicios, por lo menos la mitad termina pagando de su propio bolsillo debido a que el Instituto no tiene insumos ni personal suficiente para atender a todos sus afiliados. 

¿Y cuánto llegan los pacientes a pagar de su propio bolsillo en el IMSS? Según su lista de costos de atención médica, una atención de urgencias cuesta $627 pesos; las curaciones $428 pesos; un estudio de radiodiagnóstico $346 pesos; un traslado en ambulancia 441 pesos; un día de hospitalización 8,333 pesos; una intervención quirúrgica 6,531 pesos, y una sesión de medicina física y rehabilitación $964 pesos. Es decir, $19,601 –o el equivalente a 3 salarios promedio–  tan solo por estos servicios médicos comunes. Por eso es que las emergencias médicas con frecuencia se convierten en crisis financieras que merman las relaciones en los hogares. 

Considerando que las prácticas de ahorro tampoco son muy buenas en México –casi el 40% no ahorra nada y solo el 15% lo hace mediante un mecanismo formal–, resulta importantísimo para el mexicano promedio encontrar algún aliado que lo ayude en caso de enfrentarse a una emergencia médica como un accidente o una enfermedad inesperada. Además de prestamistas, ciertas empresas ofrecen la opción de préstamos de nómina  o personales especiales para emergencias médicas del empleado o de algún familiar suyo. Conocer si la empresa donde uno labora ofrece estas opciones es muy importante. Como dice el dicho, persona prevenida vale por dos.


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