Si constantemente te llegan atentas invitaciones a que cumplas con tus obligaciones fiscales, y no tienes muy claro cómo hacerlo, debes de tener esta importante conversación.

Para empezar, recuerda que son obligaciones: debes hacerlas por ley. Como empresario, independientemente del tamaño de tu empresa, tus obligaciones son las siguientes, según información propia de la Secretaría de Hacienda:

  • Inscribirte en el RFC
  • Mantener actualizada tu información ante el RFC.
  • Expedir tus facturas electrónicas.
  • Llevar tu contabilidad.
  • Presentar tus Declaraciones Mensuales, Declaración Anual y Declaraciones Informativas.
  • Formular tu estado de posición financiera y levantar el inventario de existencias al 31 de diciembre de cada año.
  • Realizar la retención del ISR cuando pagues sueldos o salarios a tus trabajadores, y en su caso, entregarles en efectivo las cantidades que resulten a su favor por concepto de subsidio para el empleo.
  • Calcular en la Declaración Anual del impuesto sobre la renta, la participación de los trabajadores en las utilidades de la empresa (PTU).

En caso de que se incumplan estas obligaciones, obviamente las consecuencias implican multas, recargos, gastos de ejecución, auditorías e incluso, dependiendo de la gravedad, cárcel. Pero el que se olvide realizar la declaración anual de impuestos antes de la fecha límite –que este año es el 31 de marzo– no implica cárcel automática: todavía tendrás tiempo de hacerla bajo los mismos formatos y pasos, pero se categoriza como extemporánea.